A veces el azar nos sorprende
con una buena foto en la pantalla, simplemente porque hicimos una pausa en la
película. Nos da pena continuar, aunque sea por un instante. En el fondo, la
intriga de lo que estamos viendo presiona sobre la imagen fija, y no hay vuelta
atrás. Se lo decía a Rosa cuando me invitó a ver la portada de su libro en una
página web. Los fotogramas suelen ser tan o más interesantes que algunas fotos
pretendidamente artísticas. Tienen esa gestualidad de una escena fraccionada
que cobra una autonomía de instantánea, de toma directa. Por supuesto, este es
el sentido del libro de Rosa Audisio (General Pico, 1953) Cinefilia,
Asociaciones libres -Homenaje al cine de ayer, de hoy y de siempre-,
aparecido en agosto de este año. Hay temas, nombres, coincidencias, que la
autora reúne a cuatro imágenes en cada página, dentro de las cuales una es la
que convoca a las otras, definiéndolas con un título: Pájaros, por
ejemplo. Es un trabajo con la memoria, la imaginación y las “asociaciones
libres”. Fuera del costo de impresión que implican las imágenes en color, los
fotogramas en blanco y negro generan un sentimiento de nostalgia, algo de retro
dramatismo, un contradiscurso a nuestra época, tan restallante en sus
publicidades. La única imagen a color está en la tapa del libro (más un rojo de
adentro), y es una nena con un perro. Las otras tres, en el mismo plano,
también son personajes con perros, casi dando a entender que el amigo más fiel
de lo humano sigue siendo un animal.
El libro tiene algunas
consideraciones a modo introductorio, empezando por Luis Abraham que, con unos
ejemplos de reminiscencias arcaicas, cuenta la historia de dos hermanos que
juegan alrededor de una fogata, viendo sus sombras proyectadas. Es inevitable
pensar en el mito de la caverna de Platón y pensar en el cine, porque Luis está
contando la historia nada menos que de los hermanos Lumière, los autores del séptimo
arte. Es una historia muy hermosa y muy bien contada en su brevedad.
Después sigue Rosa, que nos habla de sus ideas y de sus sensaciones a partir de
estas imágenes quietas y extraídas de sus secuencias en movimiento. El cine
hecho por mujeres es una de ellas. Otra es el reconocer la subjetividad como
impulsora de la elección de las imágenes y no tanto una labor investigativa.
Hay más, pero para eso está el libro. Adentro están las imágenes que evocan
desde los pianos a la nostalgia, desde el aire a las muñecas, en distintas
épocas y países. Se nota la intención poética, antes que la mera información.
Rosa y Luis forman una pareja
sentimental y estética, unos esposos Curie de las artes. Los dos, artistas
visuales, han realizado varios proyectos, a dúo, pero también colectivos. Por
eso Luis nos presenta el libro narrando el inicio de una pasión que surge en la
niñez de estos dos muchachos, como ocurre con la hermandad, el primer amor y
las imágenes de los primeros sueños. Por
otro lado, cuando uno piensa en las series un poco secuenciadas de la pintura
de Rosa, cae en la cuenta que estos fotogramas son coherentes con ella y de
alguna manera son parte de su obra.
Miguel de la Cruz
