Este blog está dedicado a un lector.

Se llamaba Domingo Gentile.

Al final de cada libro suyo consta las fechas en que lo leyó y releyó, en períodos que van, por ejemplo, desde el 13 de Septiembre de 1928 al 14 de Febrero de 1943 y el 16 de Noviembre de 1953, todos de muy fina encuadernación y armado como eran las ediciones de aquellas épocas. Algunos de los autores son: Zola, Dostoievsky, Heine, Eça de Queiroz.

La biblioteca de la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa, lleva el nombre de Domingo Gentile.


lunes, 16 de diciembre de 2019

UNA SERIE DE MUCHOS CINES Sobre un libro de Rosa Audisio






   A veces el azar nos sorprende con una buena foto en la pantalla, simplemente porque hicimos una pausa en la película. Nos da pena continuar, aunque sea por un instante. En el fondo, la intriga de lo que estamos viendo presiona sobre la imagen fija, y no hay vuelta atrás. Se lo decía a Rosa cuando me invitó a ver la portada de su libro en una página web. Los fotogramas suelen ser tan o más interesantes que algunas fotos pretendidamente artísticas. Tienen esa gestualidad de una escena fraccionada que cobra una autonomía de instantánea, de toma directa. Por supuesto, este es el sentido del libro de Rosa Audisio (General Pico, 1953) Cinefilia, Asociaciones libres -Homenaje al cine de ayer, de hoy y de siempre-, aparecido en agosto de este año. Hay temas, nombres, coincidencias, que la autora reúne a cuatro imágenes en cada página, dentro de las cuales una es la que convoca a las otras, definiéndolas con un título: Pájaros, por ejemplo. Es un trabajo con la memoria, la imaginación y las “asociaciones libres”. Fuera del costo de impresión que implican las imágenes en color, los fotogramas en blanco y negro generan un sentimiento de nostalgia, algo de retro dramatismo, un contradiscurso a nuestra época, tan restallante en sus publicidades. La única imagen a color está en la tapa del libro (más un rojo de adentro), y es una nena con un perro. Las otras tres, en el mismo plano, también son personajes con perros, casi dando a entender que el amigo más fiel de lo humano sigue siendo un animal.
   El libro tiene algunas consideraciones a modo introductorio, empezando por Luis Abraham que, con unos ejemplos de reminiscencias arcaicas, cuenta la historia de dos hermanos que juegan alrededor de una fogata, viendo sus sombras proyectadas. Es inevitable pensar en el mito de la caverna de Platón y pensar en el cine, porque Luis está contando la historia nada menos que de los hermanos Lumière, los autores del séptimo arte. Es una historia muy hermosa y muy bien contada en su brevedad. Después sigue Rosa, que nos habla de sus ideas y de sus sensaciones a partir de estas imágenes quietas y extraídas de sus secuencias en movimiento. El cine hecho por mujeres es una de ellas. Otra es el reconocer la subjetividad como impulsora de la elección de las imágenes y no tanto una labor investigativa. Hay más, pero para eso está el libro. Adentro están las imágenes que evocan desde los pianos a la nostalgia, desde el aire a las muñecas, en distintas épocas y países. Se nota la intención poética, antes que la mera información.
   Rosa y Luis forman una pareja sentimental y estética, unos esposos Curie de las artes. Los dos, artistas visuales, han realizado varios proyectos, a dúo, pero también colectivos. Por eso Luis nos presenta el libro narrando el inicio de una pasión que surge en la niñez de estos dos muchachos, como ocurre con la hermandad, el primer amor y las imágenes de los primeros sueños.  Por otro lado, cuando uno piensa en las series un poco secuenciadas de la pintura de Rosa, cae en la cuenta que estos fotogramas son coherentes con ella y de alguna manera son parte de su obra.



                                                                                                             Miguel de la Cruz




2 comentarios:

  1. Rosa Audisio: Una muy buena semblanza. Agradecida doblemente porque tu palabra y tu mirada han acompañado el devenir del Museo Provincial de Arte desde sus inicios y por lo tanto son en extremo valiosas.
    Habiendo sido un sido testigo privilegiado de la constitución de la colección, por lo tanto también de las obras de Luis Abraham y mías que la integran, de ahí que tu palabra sea más que autorizada. Gracias de nuevo.

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    1. De nada, Rosa. Me quedé pensando en
      que si las imágenes fueran en colores, habría que buscar otras combinaciones, para que no se saturaran. El color impondría otra selección, tal vez.

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